A una media de sólo siete coches a la semana, frente a los once vehículos que comercializaban antes de la crisis, se ha reducido la venta de coches en concesionarios pese a que en aquel entonces el número de lugares de venta era mayor, advirtió hoy Juan Antonio Sánchez Torres, presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor (GANVAM).
El ritmo de ventas del pasado mes de octubre fue "verdaderamente alarmante", aseguró Sánchez Torres, subrayando que si la actividad comercial no se recupera en el corto plazo un gran número de establecimientos estarían "condenados a desaparecer". Cifras revelan que actualmente, 68% de los concesionarios pierde dinero, con una rentabilidad media del -0,8% al cierre del primer semestre.
El representante del gremio considera la dilatación de los plazos de venta, que se han duplicado desde el inicio de la crisis en 2007, como uno de los principales factores que ha hecho mella en las cuentas de resultados de las redes de distribución de vehículos; obligando no sólo a estocar vehículos durante periodos más largos, sino también a renegociar condiciones de financiación para los mismos que, ante la crisis, no han podido venderse desde un comienzo.
Sánchez Torres estima que la culpa de esta extensión de plazos de venta se debe a las dificultades para lograr operaciones de financiación exitosas, de las que dependen más del 80% de las ventas. "Incluso aquellas que al final se acaban concediendo tardan cada vez más en ser aprobadas, pues bancos y cajas las miran con lupa antes de tomar una decisión. Y no sólo ellos se toman su tiempo, también los propios consumidores que, en una situación de incertidumbre económica, sopesan y racionalizan cada vez más sus compras", expresó.
El responsable de GANVAM insistió en la puesta en marcha de un plan de achatarramiento basado en ayudas directas a la compra que permita recuperar el mercado y poner freno al envejecimiento del parque automovilístico, donde más del 43% de los turismos supera los diez años de antigüedad.
2011 podría cerrar sus matriculaciones en torno a las 820.000 unidades, lejos del nivel de normalidad que correspondería al mercado español -alrededor de 1,2 ó 1,3 millones de unidades-, lo que según GANVAM podría provocar la destrucción de 5.000 empleos sólo este año, sumados a los más de 35.000 puestos de trabajo que se han perdido en el sector desde los comienzos de la crisis.