Se trata de un bloque de cuatro cilindros realizado en aluminio y con un cubicaje de 1.6 litros soplado por un turbo que eroga 115 CV de potencia y un par de 270 Nm. Va asociado a un probado cambio manual de seis velocidades que ya se viene ofreciendo en otros modelos de Mazda, PSA y Ford. Con respecto al 2.0 CRTD de 110 CV de la generación anterior exhibe un consumo mixto de 5’2 litros/100 Km contra los 6’1 l/100 Km del anterior. Respecto a las emisiones de CO2 son de 138 g/km, lo que supone una reducción de un 13.2% frente a las cifras que homologaba el citado dos litros.
No cuenta con sistema Start-Stop elemento del que sí disponen los propulsados por gasolina. Para conseguir tales consumos, entre otros, se ha rebajado el peso 150 Kg lo que le convierte en el más ligero de su categoría.
La marca espera vender un 77% de unidades con este motor contra el 23% restante que serán de gasolina. Dentro de ellos los equipados con el acabado intermedio se llevaran el más de la mitad de las ventas. Dicha terminación ahora equipa de serie los sensores de aparcamiento.
El Mazda5 tiene tres acabados denominados Active, Style y Luxury cuyos precios son 23.400 euros, 25.400 euros y 26.500 euros, respectivamente.